Wednesday, January 09, 2013

El discurso (post) feminista de la pastora Marcela

A menudo se suele relacionar la liberación de la mujer con los movimientos feministas de fines del siglo XIX y principios del XX, cuyo principal objetivo era lograr el derecho al sufragio femenino.

Otros sostienen que el punto de quiebre en las luchas feministas se dio en 1949 con la publicación de El segundo sexo. En este libro, Simone de Beauvoir realiza un profundo análisis sobre el papel de las mujeres en la sociedad y la construcción del rol y la figura de la mujer,

En el siglo XVII, sin embargo, Cervantes ya incluye en El Quijote un personaje femenino que se atreve a autoafirmarse, a defenderse contra las críticas y reclama su libertad. En efecto, la pastora Marcela sostiene que tanto el hombre como la mujer poseen alma y por consiguiente son libres de elegir.

Cervantes narra la historia de Grisóstomo, un joven estudiante de Salamanca que se enamora de la joven Marcela y decide convertirse en pastor para estar cerca de ella y conquistar su amor. La muchacha, sin embargo, no corresponde a sus sentimientos y lo trata con desdén. Decepcionado por este rechazo, Grisóstomo se quita la vida.

En el pueblo todos culpan a Marcela por el fatal desenlace, pero ella se defiende con un discurso que, en nuestros días, tranquilamente puede ser leído como un manifiesto feminista o post feminista:

Yo conozco con el natural entendimiento que Dios me ha dado, que todo lo hermoso es amable; mas no alcanzo que por razón de ser amado, esté obligado lo que es amado por hermoso a amar a quien le ama ... Siendo esto así, como yo creo que lo es, ¿por qué queréis que rinda mi voluntad por fuerza, obligada no más de que decís que me queréis bien? … Yo nací libre, y para poder vivir libre escogí la soledad de los campos; los árboles destas montañas son mi compañía, las claras aguas destos arroyos mis espejos; con los árboles y con las aguas comunico mis pensamientos y hermosura. Fuego soy apartado, y espada puesta lejos. A los que he enamorado con la vista he desengañado con las palabras; y si los deseos se sustentan con esperanzas, no habiendo yo dado alguna a Grisóstomo, ni a otro alguno, el fin de ninguno dellos, bien se puede decir que no es obra mía que antes le mató su porfía que mi crueldad; y si me hace cargo que eran honestos sus pensamientos, y que por esto estaba obligada a corresponder a ellos, digo que cuando en ese mismo lugar donde ahora se cava su sepultura me descubrió la bondad de su intención, le dije yo que la mía era vivir en perpetua soledad, y de que sola la tierra gozase el fruto de mi recogimiento y los despojos de mi hermosura; y si él con todo este desengaño quiso porfiar contra la esperanza y navegar contra el viento, ¿qué mucho que se anegase en la mitad del golfo de su desatino?
… Porfió desengañado, desesperó sin ser aborrecido: mirad ahora si será razón que de su pena se me dé a mí la culpa. Quéjese el engañado, desespérese aquél a quien le faltaron las prometidas esperanzas, confiese el que yo llamare, ufánese el que yo admitiere; pero no me llame cruel ni homicida aquel a quien yo no prometo, engaño, llamo, ni admito. … El que me llama fiera y basilisco, déjeme como cosa perjudicial y mala: el que me llama ingrata, no me sirva; el que desconocida, no me conozca; quien cruel, no me siga; que esta fiera, este basilisco, esta ingrata, esta cruel y esta desconocida, ni los buscará, servirá, conocerá, ni seguirá, en ninguna manera. … Yo, como sabéis, tengo riquezas propias, y no codicio las ajenas: tengo libre condición, y no gusto de sujetarme; ni quiero ni aborrezco a nadie; no engaño a este, ni solicito a aquel, ni me burlo con uno, ni me entretengo con el otro.
“La admiración que hoy despierta la pastora Marcela es por su autonomía y brillantez discursiva, no por su castidad. La que antes era mero signo, objeto de mediación entre varones, toma al fin la palabra”, sostiene la profesora española Rosario Hernández Catalán.

Saturday, December 29, 2012

Un poema de Octavio Paz



DOS CUERPOS

Dos cuerpos frente a frente
son a veces dos olas
y la noche es océano.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces dos piedras
y la noche desierto.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces raíces
en la noche enlazadas

Dos cuerpos frente a frente
son a veces navajas.
y la noche relámpago.

Dos cuerpos frente a frente
son dos astros que caen
en un cielo vacío.


Octavio Paz (1944)

Monday, December 17, 2012

Apuntes sobre el amor cortés


El amor es caída y vuelo, elección y sumisión.
Octavio Paz

La literatura griega nos ofrece muchas historias de dioses enamorados de mujeres y hombres mortales. Sin embargo, en ninguno de esos amores se menciona la atracción por el alma de la persona amada.


La gran mayoría de los poemas griegos son más eróticos que amorosos. En todos ellos se ve al amante en sus diversos estados de ánimo, como el deseo, el goce, la decepción, los celos o la dicha efímera, pero nunca vemos al otro o a la otra.


Esto se explica porque el mundo antiguo careció de una doctrina del amor. Además, el debate sobre el amor era de hombres solos y las fiestas se realizaban con presencia única y exclusiva de libertinos, cortesanas y aristócratas de vida libre.

En realidad, la diferencia entre cuerpo y alma se la debemos a Platón, quien fue el creador de nuestra filosofía del amor. La separación platónica de cuerpo y alma predominó en la filosofía, el arte y la literatura hasta el siglo XII, cuando en una provincia de Francia, surge el amor cortés.


“El término amor cortés refleja la distinción medieval entre corte y villa. No el amor villano –copulación y procreación- sino un sentimiento elevado, propio de las cortes señoriales”, escribe Octavio Paz.


En esta oportunidad, mencionaremos brevemente tres características del amor cortés: el encuentro con la amada, el amante sirviente y destino y elección.


El encuentro con la amada
La acción que da inicio al misterio del amor es el encuentro con el ser amado. Este es un momento que los amantes van a recordar siempre. El amor comienza con la admiración ante una persona. Después viene el entusiasmo y culmina con la pasión que nos lleva a la dicha o al desastre.


“La idea del encuentro exige dos condiciones contradictorias: la atracción que experimentan los amantes es involuntaria, nace de un magnetismo secreto y todopoderoso; al mismo tiempo es una elección. Predestinación y elección, los poderes objetivos y subjetivos, el destino y la libertad, se cruzan en el amor”, sostiene Paz.


El amante sirviente
Tras el encuentro con la amada, el amante cae rendido ante el amor y se convierte en su siervo. Aún no ha conquistado nada, pero le basta que exista una mujer bella a la que posiblemente podría entregar su amor. La empieza a amar en silencio, en secreto, y así va creando en sí mismo una relación de dominio y sujeción hacia ella.


Destino y elección
¿Uno elige voluntariamente a quién amar, o es el destino el que nos arrastra hacia la mujer amada? Esta disyuntiva aparentemente trágica no es tal, pues en el torrente del amor, el destino es también una elección, según la filosofía del amor cortés.


Los trovadores provenzales nunca imaginaron que al crear el amor cortés estaban creando también uno de los temas esenciales de la literatura universal. El tópico del amor cortés está presente, con todos sus elementos, en incontables novelas, poemas y dramas de los siglos XVI y XVII. Por ello se dice, con justa razón, que la historia del amor cortés es la historia de la civilización de Occidente.

Wednesday, November 21, 2012

First time in Pucallpa


Día 1

9.00 p.m. Arribo al aeropuerto. El aire caliente nos golpea en la cara, todo huele a yerba húmeda.
9:10 p.m. No hay autos que nos trasladen al hotel, solo vemos mototaxis. Subimos a uno y el conductor nos ofrece de todo: alcohol, mujeres y diversión.
9:30 p.m. En el hotel los recepcionistas se burlan de nuestro chofer. Recién lo observo y en realidad parece un “muerto fresco”. Viéndolo bien dudo que pueda conseguir todo lo que promete.
10:00 p.m. Jugos y sánguches en el centro de Pucallpa. Ronda nocturna.
11:00 p.m. Un mototaxista gordo ofrece llevarnos al Wawa Wasi.

Día 2

8:00 a.m. Desayuno de trabajo.
9:00 a.m. En el puerto de Yarinacocha hay intensa actividad. Decenas de comerciantes embarcan mercadería en precarias embarcaciones. Algunos conductores nos ofrecen sus servicios de transporte.
9:30 a.m. Partimos a San Francisco y pagamos un exorbitante sobreprecio. El dueño de la embarcación nos convence: “La carretera está llena de barro, no van a llegar”.
11: 00 a.m. Entrevistas de campo. San Francisco debe ser una de las comunidades amazónicas más adelantadas, tienen luz eléctrica, agua potable y servicio de telefonía celular. Conocimos al popular Metzáruno, nombre shipibo que significa “linda serpiente”.
1:00 p.m. Retorno a Yarina en taxi colectivo. La carretera estaba despejada y no llena de barro.
2:00 p.m. Almuerzo en La Anaconda. Dos jarras haladas de camu camu y un filete de paiche aplacan la sed y el hambre. En la orilla de la laguna, pequeños nativos cargan enormes tablones de madera.
4:00 p.m. Visita a la comunidad 11 de Agosto. Un grupo de señoras nos recibe cordialmente. Son alegres y muy simpáticas. Nos invitan agua de coco, mangos y jugo de camu camu en tazas de plástico.
6:00 p.m. La estadía se ha prolongado más de la cuenta. Empieza a oscurecer y nosotros empezamos a preocuparnos. ¿Ahora cómo regresamos? Esta no es precisamente la noche que esperábamos. “Están en la Isla del Amor”, dice una de ellas con sarcasmo charapa.
7:00 p.m. Un bote de turistas aparece como un milagro. El conductor finge que no nos puede ayudar, pero al doblar nuestra oferta acepta llevarnos al puerto. Respiramos tranquilos.
9:00 p.m. Cena con amigos y cooperantes extranjeros en la ciudad. La tertulia se anima. La chica alemana lanza una mirada atrevida al fotógrafo: “Esperro que todo sea bien”, le dice apretándole el brazo. Él traga saliva.
11:00 p.m. Cremolada y refrescos helados para este agobiante calor nocturno.

Día 3
5:00 a.m. La alarma del celular nos avisa que debemos dirigirnos al aeropuerto.
7:00 .a.m. Nuestro avión parte de retorno a Lima. Pronto veré a mi Techita.


*Frase pronunciada por un turista en el avión.